jueves, 20 de octubre de 2016
lunes, 10 de octubre de 2016
El
Sistema educativo en Roma
-La
educación de un romano, era impartida por sus padres.Su
educación se basaba en el conocimiento y respeto de las
costumbres de sus antepasados y
la unidad familiar que representaba la unidad social. El cabeza de
familia era el paterfamilias era el dueño de todo y decidía quien
vivía y como.
-
La madre les enseñaban las virtudes del hombre o mujer ideal,
ayudada por algún miembro mayor de la familia. Las virtudes
enseñadas eran: la gratuitas, que era la seriedad ante la vida.
-Cuando
cumplían los siete años, la madre dejaba de encargarse de su
educación. Si era niña, la madre le enseñaba las tareas de la casa
como tejer, cocinar y demás labores. Pero si era niño, se encargaba
de él el padre y le enseñaba a leer, escribir, los trabajos del
campo, a luchar y lo educaba según la tradición. No se separaba ya
del padre, lo acompañaba a cualquier lugar, hasta que cumpliera los
doce años.
-Se
ingresaba en el ejército a los 16 ó 17 años. También a esta edad
realizaban la ceremonia del cambio de túnica y la mayoría de edad;
se cambiaba la túnica praetexta , por la túnica virilis. Su
aprendizaje ahora se centraría en los asuntos públicos, tirucinium
fori, tutelado por un protector, o la carrera militar, tirocinium
militiae, para después acceder a la política, cursus honoris.
-Se
estudiaba todo lo relacionado con el campo, las mujeres se dedicaban
al estudio de la danza y la música.
-A
partir de mediados del siglo III a.C entran en contacto con las
colonias griegas de la península itálica y con la conquista de
Grecia en el siglo II a.C llega la revolución cultural. Poco a poco
el sistema griego educativo se ira imponiendo, a pesar de la
oposición tradicionalista. Aparecen los educadores, que normalmente
eran prisioneros de guerra, que se hacían esclavos y a los que se
les encargaba la educación de los hijos. La enseñanza no era
obligatoria, ni estaba controlada por el Estado. Nacen las escuelas
públicas creadas generalmente por maestros libertos; la pasión por
la cultura y las artes invade el imperio.
La scuela de Retórica y su método de trabajos
En
un muy difundido trabajo de síntesis sobre la retórica antigua, el
semiólogo francés Roland Barthes (1990: 86-88) identificaba hasta
seis prácticas culturales «presentes simultánea o sucesivamente,
según las épocas, en la ‘retórica’», la cual define como un
metalenguaje cuyo
lenguaje-objeto
es el «discurso». Dichas prácticas son: una técnica, una
enseñanza, una ciencia, una moral, una práctica social y una
práctica lúdica.
Pues
bien, de todas ellas encontramos buena muestra, incluso casi la mejor
muestra posible, en la Roma antigua. El carácter de técnica es el
que más salta a la vista: la retórica es en Roma, ante todo, un
ars,
una tékhne.
Con
el nombre de ars se denominan también los manuales que la enseñan,
cuya máxima expresión sería la Institutio de Quintiliano. Es su
función instrumental y por lo tanto amoral lo que origina el rechazo
de la retórica por parte de figuras como Catón. Como tal saber
técnico, es transmitido de generación en generación, y así
«retórica» designa no sólo la ars sino el proceso y la actividad
de su aprendizaje y enseñanza. Que la retórica era en Roma una
enseñanza es algo más que evidente: era la enseñanza, el contenido
casi exclusivo de la educación superior en torno al cual giraban
otras disciplinas. La excesiva especialización que ello podía
conllevar es algo que obras como la de Quintiliano, que fue ante todo
un educador, según veremos más adelante, intenta superar al
convertir la retórica en una auténtica paideia, una suerte de
educación integral del ser humano en su dimensión social.
La
barrera entre técnica práctica y ciencia teórica en la que esta se
sustenta es algo difícil de establecer. Dentro del mismo latín, el
término ‘ars’ las designa a ambas: si bien el significado de
«ciencia» es algo más tardío, los dos conviven desde bastante
temprano. Así, el léxico de Forcellini define ‘ars’ como
«dexteritas in rebus agendis ac perficiendis, quae quotidiano ferme
usu cum sit acquisita, significat etiam consuetam uiuendi agendique
rationem», pero en su tercera acepción añade «ars est etiam
scientia stricto sensu, siue abstracta ipsarum artium praecepta, quae
Graeco theorías appellamus».Y
en efecto, de este carácter de ciencia deriva el amplísimo sistema
de categorías no sólo destinado a producir una taxonomía que
analice y clasifique los discursos existentes, sino encaminado más
bien a proporcionar los instrumentos epistemológicos necesarios para
la producción de un discurso eficaz en cualquier situación más que
previsible, prevista. Es, incluso, una metaciencia o, si se quiere,
una dia-cien-cia. Como indica Pennacini, debido a su carácter
central en la educación, la retórica tiene el don de «traducir en
los términos de un discurso general la adquisición de las
disciplinas particulares», y en este don basa Quintiliano su
aspiración de una retórica universalista.
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